Lo que me ha enseñado la vida y el amor

Publicado: noviembre 2, 2008 en remitido



Cuando cumplí 14 años esperaba tener una
novia
algún día. A los 16 tuve una novia, pero no había
pasión.
Entonces decidí que necesitaba una mujer apasionada,
con ganas de vivir.
En la facultad salí con una mujer apasionada, pero
era demasiado emocional. Todo era terrible, era la reina
de los dramas, lloraba todo el tiempo y amenazaba
con suicidarse. Entonces decidí que necesitaba una mujer
estable.
Cuando tuve 25 años encontré una mujer muy estable,
pero aburrida. Era totalmente predecible y nunca la
excitaba nada. La vida se hizo tan plomiza que
decidí que necesitaba una mujer mas emocionante.
A los 28 encontré una mujer excitante, pero no pude
seguir su ritmo. Iba de un lado a otro sin detenerse
en nada. Hacía cosas impetuosas y coqueteaba con
cualquiera que se le cruzara. Me hizo tan miserable
como feliz. De entrada fue divertido y energizante,
pero sin futuro. Entonces decidí buscar una mujer
con alguna ambición.
Cuando llegué a los 31, encontré una chica
inteligente, ambiciosa y con los pies sobre la
tierra. Decidí casarme. Era tan ambiciosa que me pidió el
divorcio y se quedó con todo lo que yo tenía.
Ahora, a los 40, me gustan las mujeres con tetas
grandes. Y punto.
Llegó por correo electrónico

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