1 de Mayo: qué bajo hemos caído

30 04 2008

¿Os acordáis de aquellos primeros de mayo en los que la clase obrero se manifestaba para dar una sensación de fuerza al capital?


Pues eso se ha acabado. Ahora, mientras nuestros derechos van desapareciendo, lo que se lleva es la escapada al Caribe. Por cierto, con esto me despido hasta el lunes, que me voy de puente. Salud2.





Desconcierto por la paz, los partidos siguen dando la nota

29 04 2008

Algunos han dejado el escenario, pero los que quedan siguen dando el cante como en sus mejores momentos. Ni delante del cadáver de un ex concejal se ponen de ecuerdo. No se merecen ni estar en el top-ten de la gasolinera.





El arma definitiva contra los piratas de Somalia

29 04 2008


¡Dios mío! Ningún ser humano se merece una ofensiva de este tipo. ¿Os lo imagináis atacando con sus helicópteros y en lugar de atronar al enemigo con la Cabalgata de las Walkirias lo hagan con un disco de Ramoncín?





El arma definitiva contra los piratas de Somalia

29 04 2008


¡Dios mío! Ningún ser humano se merece una ofensiva de este tipo. ¿Os lo imagináis atacando con sus helicópteros y en lugar de atronar al enemigo con la Cabalgata de las Walkirias lo hagan con un disco de Ramoncín?





Llamazares, desesperado

29 04 2008





El cura volador

29 04 2008
Adelir, antes de perderse para siempre

EL sacerdote brasileño Adelir Antonio de Carli no conseguirá aparecer en el libro Guinness de los récords, tal y como era su intención cuando se ató a un millar de globos de cumpleaños llenos de helio y se dejó llevar, pero, a cambio, recibirá mi voto incondicional como candidato al premio Darwin.

Este galardón, generalmente entregado a título póstumo, reconoce la labor de todos aquellos individuos que han hecho un favor a la Humanidad al morir de forma extravagante y sin dejar descendencia que pueda propagar el gen de la estupidez. El sacerdote cumplía, o debería haber cumplido, las dos condiciones.

Adelir Antonio de Carli, cuyo cuerpo no ha aparecido aún cuando escribo estas líneas, realizó un veloz ascenso hacia los cielos con las únicas medidas de seguridad de un par de teléfonos móviles y un localizador gps que no sabía utilizar. Siete horas después realizó un último contacto para decir que el viento le había arrastrado mar adentro. A partir de ahí los acontecimientos se precipitan, y tras precipitarse, es de suponer que el religioso volvió a ascender al cielo, está vez para siempre.

Solo recuerdo un par de candidatos a los premios Darwin que podrían hacerle sombra. Uno de ellos el difunto Patrick Stiff, quien competía con sus amigos para ver quién se retiraba el último de la vía del tren… y ganó. Otro, el alemán que intentó acabar con los topos de su jardín por medio de dos cables unidos a una torreta de alta tensión y dos días después estaba haciéndoles compañía bajo tierra.

Aprovecho unas palabras de Einstein para agradecer a estas personas su aportación a la selección natural de la raza humana: “Sólo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy seguro”.

Josetxu Rodríguez




Hasta el último céntimo…

29 04 2008




Agua que nos has de beber…

28 04 2008

Asier y Javier lo ven así.




El Papa se ha puesto de moda en EE.UU

25 04 2008


Y cuidadín, que es muy adictivo.





China sigue a la cabeza en ejecuciones de presos. ¿Terminará siendo un deporte olímpico?

25 04 2008